Carta De Montes Neiro Después De Dejar La Huelga De Hambre

Soy Miguel Francisco Montes Neiro, el preso eterno, pues desde que tengo uso de razón, siempre estuve o amenazado en mi libertad, o ejecutado.

Desde hace infinidad de años llevo tratando que alguien, experto en leyes, me razone este castigo tan intenso, sin que nadie hasta la fecha, me aclarado nada, nadie, ningún juez ni criminólogo o quien este obligado, porque recibe unos honorarios por esa obligación, se puso en contacto conmigo para que mi condena la vaya pagando, siempre siendo lo más favorable al reo como dice la ley del código vigente, ese mismo código por el que soy juzgado, y se me condena.

Ahora, desde hace unos meses, mi familia (ellos desde siempre), grupos políticos, tanto de derechas como de izquierda y centro, programas de televisión, periodismo escrito, ONG, el obispo de Granada, la diputación de Granada, escritores, grupos musicales, y un largo etcétera, de asociaciones pro derechos humanos, y como no Internet y distintos medios que desconozco sus nombres me apoyan.

Todo este apoyo que recibo es pidiendo me sea indultado el resto de mi condena, por estar convencido de que es muy extensa y cruel, y nunca comparable a los delitos cometidos.

Ahora, acabo de dejar la huelga de hambre que mantenía como presión y forma de dar a conocer a la sociedad, esta situación tan desesperante, ahora me destrozan el pensamiento día tras día, pensando que todo haya sido en vano, que me vayan olvidando, y los papeles que hayan mandado, pidiendo mi indulto, solo sirvan como combustible de papelera.

No es la primera vez que viene un Juez, y hace un pacto conmigo par ayudarme a esclarecer mi problema, ofreciéndome su mano para sellar las palabras dadas, ejemplo, Don Emilio Calatayud, Juez de vigilancia, que cuando llegó el momento que habíamos pactado y solicite su ayuda, y que cumpliera su palabra empeñada con un apretón de manos, me escribió diciendo que el no quería saber nada, que el ya no era el juez de vigilancia.

Por eso ahora temo, y tengo un mar de dudas, que me atormentan continuamente, tanto que ni los somníferos que me proporciona el centro logran que tenga un sueño tranquilo, tiene hasta gracia la cosa, yo que odio forzar el sueño, tengo que hacerlo para evitarme algunos dolores de cabeza.

Se que son muchos miles de personas las que piden mi libertad, pero temo, que los mismos que hasta ahora han puesto tanta trampa en mi vida penitenciaria y judicial, no estén lejos y aun tengan en sus manos mi destrucción total, ósea no creo que permitan que yo salga, y pueda decirle a la sociedad la realidad de esta locura que llaman prisión.

No es que desconfíe de mi abogado ni de ninguna persona, que se a ofrecido a lograr mi indulto, pero si de los oponentes, ya habrán visto documentos de delitos de los que no fui autor y si condenado, con saña, y pagada la condena impuesta íntegramente. ¿Eso que era, inocente? Hay están las declaraciones de quién cometió los delitos por los que yo pagué condena.

Lo que si tengo muy claro es que van pasando los años, se va marchitando mi vida y nada se soluciona, mis hijas siguen sin su padre, yo sin poder darles lo que por derecho les pertenece, mi protección, mi cariño y todo cuánto un padre esta obligado con su hijo.

Le pido a la sociedad que intercedan con la máxima fuerza ante la ley que tenga potestad, para otorgarme el indulto deseado, puedo asegurarles sin temor a equivocarme que no delinquiré, en ninguna de las formas. El S.O.S que pido no es para jugar con el. Es para hacer a mis hijas y familia felices y a todos cuantos me rodean, pues si logro salir libre antes de que mi cerebro deje de funcionar, comprobarán cuantos lo deseen comprobar que no les miento.

Tengo 61 años y responsabilidad que no podré llevar a cabo por falta de vida, pues estoy totalmente seguro que no me quedan muchos años que vivir, las secuelas de tantos años de locura, malos tratos… se cobrarán pronto su finiquito, y me dejaran indigente de vida.

Ya solo agradecerles a todas las personas, conocidas o no, la gran ayuda y la esperanza que por momentos acarició mi corazón, incluso hubo días que casi me pareció rozar la felicidad, ósea la libertad.

Pero siempre pasa algo que hace que me vea hundido como siempre, teniendo que usar somníferos para poder dormir.

Yo ya no se qué hacer, ni qué puedo hacer para cambiar de una vez mi situación.

He pensado en decirle a mi familia que se ponga en contacto, con la señora Mercedes Milá, ya que he visto que hace un programa de investigación, si ésta señora visitara al abogado del joyero, por el cual fui condenado a doce años, por un robo no cometido, aunque ya dicho abogado a declarado en mi favor, pienso que con ella, en televisión, lo vería todo el mundo más claro.

Ésta situación mía es insoportable, ya cumplí mi condena hace años. Cómo manifestar que a esto deben de darle una fecha final razonada, no impuesta. Ojala esto este llegando ya a su fin, de lo contrario no podré soportarlo por mucho tiempo más.

¿Quién se beneficia con mi encierro? Me pregunto una y mil veces sin encontrar una respuesta sensata a esta pregunta.

Les agradezco a todas las personas que mantuvieron correspondencia conmigo en estos meses ofreciéndome su ayuda y ánimos, pero el agobio me inunda tanto que me impide contestar a sus cartas. Me da la sensación a veces que ésta novela ya es muy larga, que éste culebrón es muy feo, y carece de audiencia.

Por ello pido disculpas a todas.

Sin más por el momento les saluda:

M. Montes

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