Protestas Contra Las Torturas Y Malos Tratos En Las Cárceles

“Algunos compañeros presos están considerando, dado el incremento de la tortura en las cárceles, la posibilidad de una movilización contra esta nauseabunda y asesina práctica”. Debatida desde hace más de un año entre diferentes reclusos, la propuesta de una movilización ha cuajado y desde agosto más de 60 presos en cárceles del Estado español se han incorporado a esta protesta mediante ayunos simbólicos y otras formas de protesta. Desde fuera, distintos colectivos de apoyo les están respaldando, difundiendo las denuncias y los testimonios de los abusos en la web carceligualtortura.com.

Allí aparecen testimonios como el de Ángel López Ortega, de 55 años y preso en la cárcel de Lleida, que en una carta abierta enviada en diciembre al Parlament de Catalunya afirmaba que “en los 14 años que llevo preso en las prisiones catalanas he sido torturado en varias ocasiones físicamente, en Quatre Camins, Brians I y Brians II, donde he sido golpeado con porras, patadas, puñetazos y posteriormente atado de pies y manos a unas camas diseñadas para tal efecto durante varios días”. Según explica el periódico gratuito Cárcel = tortura, editado para difundir la campaña, dos presos comenzaron con un ayuno simbólico el 8 de agosto, retomándolo después el primer día de cada mes. A esta protesta se le fueron sumando otros presos y “a partir del primero de octubre, un total de 62 personas repartidas en 21 prisiones secundan el ayuno de forma coordinada”.

Ayunos, chapeos y escritos

Lo acordado colectivamente por los reclusos es hacer ayunos simbólicos a primeros de mes, aunque hay también presos que han decidido realizar otras acciones como chapeos (huelga de no salir al patio y permanecer en la celda) o el envío de denuncias a las administraciones y organismos de derechos humanos. Por su parte, y en una iniciativa singular, la artista catalana Nuria Güell, ha desarrollado un proyecto para visibilizar estos abusos. Además de recopilar poemas o dibujos de personas presas está difundiendo testimonios de la vida en las prisiones en la web acvic.org/fies/. Para dar a conocer este trabajo, a finales de enero tuvo lugar una rueda de prensa en Madrid, en la que también participaron Jorge del Cura, portavoz de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura, plataforma que agrupa amás de 40 organizaciones de derechos humanos, y Amadeu Casellas, expreso FIES y militante anarquista, que protagonizó más de 50 huelgas de hambre durante los 24 años que estuvo en prisión.

Según del Cura, “las agresiones suelen ser porque un preso ha desobedecido una orden, no ha cumplido un reglamento concreto. Ésta es una práctica de la tortura relativamente habitual en las cárceles españolas. Pero después, ante la posibilidad de que el preso denuncie, el funcionario, normalmente, denuncia a éste primero para evitarlo, por resistencia o atentado, o por daños a los bienes de la prisión. Ello va a llevar de forma casi automática a una regresión de grado, y muchas veces a su inclusión en los Ficheros de Internos de Especial Seguimiento (FIES) como preso conflictivo o peligroso. En el caso de muchos de los presos FIES, en los últimos 20 años, el origen de su inclusión en este fichero está en haber sufrido él una agresión, no haberla provocado”.

Aislamiento o tortura blanca

Pero los presos no sólo denuncian las palizas ocasionales sino una cotidianidad de abusos institucionales. Por ejemplo, Juan Carlos Rico envió al Congreso en septiembre una carta en la que afirmaba que “la aplicación de la tortura es un hecho real, cotidiano y sistemático; se apaliza a los presos, se los somete a vejaciones de todo tipo, se los mantiene en largos periodos de aislamiento total (como es mi caso en estos momentos) sin ninguna cobertura legal, se mantiene a los enfermos en prisión hasta su muerte, a través del maltrato, se les induce al suicidio… Las prisiones de vuestra ‘democracia’, en la actualidad, se han convertido en estructuras de muerte al servicio del crimen de Estado. Esto es un hecho”.

Como explica Amadeu Casellas, “las torturas físicas no dejan muchas secuelas, serán unos moratones, una hinchazón y en unos días se irán. Las secuelas psíquicas son mucho más difíciles de ver y de curar e incluso pueden ser permanentes. ¿Cómo se puede torturar psicológicamente a un preso?Con el régimen FIES o con la aplicación del artículo 93 [aislamiento] de la legislación penitenciaria”. Según Casellas, “significa que a un preso lo pueden encerrar en una celda 24 horas al día completamente aislado y saldrá de esas 24 horas, dos al patio y solo. En esa celda no podrá tener ni televisión ni ningún medio de comunicación, nada que pueda darle información del exterior. En mi caso, y en el de muchos compañeros, teníamos el correo intervenido y las comunicaciones cortadas con el exterior –no podíamos comunicarnos con nuestros amigos o familiares–”. Y si un juez permitía la comunicación con algún familiar, prosigue Casellas, “el sistema penitenciario español tiene un sistema muy fácil limitar este derecho: si eres de Madrid te llevan a Santander y si eres de Santander te llevan a Puerto (Cádiz). Para poder verte veinte minutos la familia tiene que desplazarse 500 o mil kilómetros, con todo lo que significa de gastos económicos”.

Claudio Lavazza, preso FIES, lo explica en un carta en la que describe el suicidio de un preso en el módulo FIES de Badajoz: “Se buscó la libertad a través del suicidio con una dosis mortal de pastillas, una forma muy dura, para escaparse definitivamente de la realidad de cárcel y aislamiento que no podía soportar más. ¿Cómo explicar lo que vivimos y los daños que provocan en cada uno de nosotros los años y años de aislamiento? Vivir las 24 horas del día entre un chabolo [celda] donde solo se ve un trozo de cielo y en un patio de pocos metros cuadrados es algo que produce efectos psicológicos devastadores en la personalidad. El poder tiene en sus manos una máquina de destrucción más eficaz que la silla eléctrica y eso es justamente lo que cuesta mucho entender para la mayoría de las personas libres”.

Drogas legales

Los presos también denuncian el uso abusivo de fármacos. Casellas describe que “cuando se dice que en las cárceles hay muchas drogas nunca hablan de las drogas legales que quizá sean las peores y que están al orden del día. Por ejemplo, en cualquier cárcel española, sea de primer o segundo grado, los médicos tienen la potestad, y de hecho lo hacen, de ir a ver a un preso a la celda y proponerle algún tipo de medicación”. Otro preso lo resume así: “He visto a compañeros a los que han dejado como un robot y destrozados de por vida de los pinchazos de Modecate, Akineton y una infinidad de medicamentos que te anulan, para que no luches ni reivindiques tus derechos y así nos tienen controlados como ellos quieren para poder manejarnos”.

Represalias inmediatas

Los colectivos que apoyan esta lucha de los presos, la mayoría de ellos de inspiración libertaria, están desplegando una intensa actividad. Además de conseguir apoyo legal para los presos que son represaliados, han contactado con organizaciones contra la tortura, realizado charlas, editado material de propaganda y numerosas concentraciones y marchas ante diferentes centros penitenciarios. Según denuncian en su web, las represalias contra los reclusos comenzaron incluso antes que los ayunos. “Ha habido presiones, amenazas e intentos de intimidación, cacheos ilegales, violaciones de correspondencia, censura e incluso prohibición de todo tipo de comunicaciones, traslados y regresiones de grado”.

Diagonal

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