Sufrimiento En La Cárcel

La razón por la que escribo es la injusticia que sufrimos algunas familias a causa de de la poca voluntad por parte de los organismos y dirección de la tan renombrada nueva prisión de Iruña. Estas familias tenemos algún miembro con algún tipo de minusvalía por lo que es necesario que vayan en silla de ruedas. En mi caso particular es mi ama, una señora de 74 años de edad y 100 kilos de peso, que cada vez que vamos a visitar a mi hermano a un bis a bis le tenemos que subir a un primer piso por las escaleras (unos 28 peldaños con sus tres curvas). La acción se desarrolla de la siguiente forma: yo me pongo en la parte desde donde se dirige la silla, levanto las ruedas delanteras y, de espaldas, subo las escaleras tirando de la silla mientras dos personas (a veces internos, otras funcionarios, aunque ya nos recalcan que no es su cometido y que lo hacen por humanidad) sujetan como pueden de las ruedas pequeñas y empujan, o más bien mantienen lo justo para que yo pueda cambiar de peldaño sin que se nos escape la silla, ya que a todo esto hay que sumar que la anchura de las escaleras no es la suficiente como para que dos personas estén a la vez empujando una silla de ruedas. Y me imagino que se preguntarán por qué razón no la subimos por el ascensor. Porque según nos han comentado desde dirección, no hay una empresa que gestione el mantenimiento de los ascensores ni saben cuando la habrá, a lo que les propuse en una reclamación que interpuse en la propia prisión dirigida a la directora del centro, utilizar una sala que creo que es para convivencia familiar, y que está a piso llano. La directora me respondió (eso si con un léxico muy correcto) más o menos que no, y que esto es lo que había, y si no nos gustaba nosotros decidíamos si nos arriesgamos (y digo arriesgamos porque ya hemos tenido un percance que este viaje no fue a mayores, más a causa de que soy una persona corpulenta y pude aguantar una embestida que mi aita de 76 años y un funcionario no precisamente fuerte no podían contener; y aún así bajamos tres escaleras de golpe) a subir por las escaleras o mi madre se quedaba en casa sin ver a su hijo por lo menos el tiempo que tarden en formalizar el tema de los ascensores. A esto hay que sumarle otro contratiempo. En la antigua prisión los internos podían acceder a cogerse los bis a bis en fin de semana y ahora, aparte de que les han recortado en tiempo y en días, les obligan a cogérselo puesto que solo tienen uno al mes, a que sea entre semana. Aunque he presentado documentación de que estoy trabajando y de la minusvalía de mi ama, nos lo ha denegado nuestra querida directora, así que no tenemos muy claro cuándo podremos verlo, ya que depende de que me den permiso en el trabajo y no está la cosa como para ir pidiendo permisos. Estamos también pendientes de lo que nos diga el juez de vigilancia penitenciaria pero no sabemos lo que se puede demorar, máxime en el periodo estacional en el que nos encontramos y que tampoco tenemos seguro que nos lo vayan a conceder.

Josu Muñoz

Publicado en www.salhaketa-nafarroa.com

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