En El Estado Español Reina La Tortura

IMPUNIDAD: SIN AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LA TORTURA (Diagonal)

El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa, publicó el 30 de abril un informe en el que denuncia casos de malos tratos, torturas y vejaciones a personas detenidas e internas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). Diez miembros del Comité visitaron el Estado español entre el 31 de mayo y el 15 de junio de 2011. Durante su visita, recorrieron una decena de cárceles, dos CIE, seis comisarías de la Policía Nacional, tres de la Guardia Civil y cinco de los Mossos d’Esquadra.

En el informe se recogen casos de malos tratos y torturas en centros de detención, así como el mal estado de algunos de dichos centros. También se mencionan irregularidades en investigaciones de torturas y se remarca la falta de voluntad por parte de las autoridades para corregir errores ya detectados en visitas anteriores. Asimismo, se destaca la falta de cooperación de oficiales de la Guardia Civil en lo que se refiere al acceso a la Unidad de Detención del Servicio de Información en la Dirección General de Madrid, donde los oficiales negaron la entrada de la delegación durante más de una hora. Durante su visita a diferentes comisarías, la delegación recibió “alegatos creíbles y consistentes de malos tratos” de diez de las 11 personas entrevistadas que habían estado incomunicadas en operaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil, según el informe. Diferentes técnicas de intimidación y tortura fueron aplicadas a los detenidos, “patadas y golpes con porras en la cabeza y en el cuerpo” o la práctica conocida como “la bolsa” (colocar una bolsa de plástico en la cabeza provocando sensación de asfixia) fueron también reportadas por algunos de los entrevistados. Hubo casos en los que “se vendó los ojos y se encapuchó a las personas detenidas” con la finalidad, según el informe, de evitar que los detenidos pudieran identificar a los agentes responsables. Asimismo, el Comité Europeo recoge que Beatriz Etxebarria fue violada con un palo en los calabozos de la Guardia Civil tras una redada en Bizkaia en 2011. Esta situación no coge por sorpresa al CPT, que durante dos décadas ha llamado la atención a las autoridades españolas sobre los malos tratos llevados a cabo en dependencias de la Guardia Civil.

Cárceles superpobladas

La Modelo de Barcelona es la cárcel que más críticas ha suscitado por parte de los delegados, los cuales sostienen que en el centro penitenciario no han mejorado las condiciones desde su anterior visita en 2007, “las celdas estaban sucias, en un estado lamentable e infestadas de cucarachas”, afirman. La prisión sigue padeciendo graves problemas de superpoblación, debido a que el centro aloja a 1.850 reclusos cuando su capacidad oficial es de 1.100, habiendo hasta seis internos “apretujados” en celdas de 10m2. La delegación también recibió denuncias de presos por malos tratos físicos por parte de algunos funcionarios.

Según el informe, los delegados se vieron sorprendidos por las persistentes denuncias contra los Mossos d’Esquadra, afirmando que consideran “lamentable que tras numerosas visitas a Cataluña la delegación siga recibiendo muchas acusaciones de supuestos malos tratos”. En el informe se mencionan las actuaciones de la Brigada Móvil durante el desalojo policial de la plaza Catalunya, la nula identificación de los agentes en el uniforme y el uso incontrolado de proyectiles de foam y balas de goma.

Estas denuncias llegan a los pocos meses de conocerse el indulto, por segunda vez, de cuatro mossos condenados por torturas, indultos que “hacen tambalear los principios de un estado de derecho democrático” según la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT).

Los días 3 y 4 de mayo se convocaron en Barcelona una serie de movilizaciones con motivo de la celebración del juicio por el motín en la cárcel de Quatre Camins, el 30 de abril de 2004, donde varios funcionarios infringieron brutales torturas a los presos amotinados. Una de las actividades fue la presentación del informe de 2012 La tortura en el Estado español, elaborado por la CPDT. En el informe se destaca el aumento de denuncias por malos tratos y torturas en los últimos dos años, que ha pasado de 540 denuncias en 2010 a 851 en 2012.

Jorge del Cura, portavoz de la CPDT, denuncia la falta de determinación en la lucha contra la tortura por parte del Estado: “Después de 20 años y 12 visitas al Estado español, informe tras informe, el CPT ha constatado la falta de voluntad política para poner freno a la tortura”, afirma. Respecto a las herramientas de las que dispone el Estado para luchar contra la tortura, explica que “en 2010 el Estado se dotó del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) sin embargo en los tres años de existencia y más de 300 visitas a centros de detención, no ha ‘encontrado’ ni un solo caso concreto de torturas y malos tratos”.

Esta situación contrasta con el hecho de que el CPT en una visita de 15 días, constate y denuncie la existencia de decenas de casos en los que las alegaciones de tortura y malos tratos son coherentes con los relatos de los detenidos y presos.

591 denuncias hechas tras movilizaciones

Del total de denuncias (851) recogidas por la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura, 591 son realizadas por personas agredidas durante movilizaciones sociales por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

64 muertes bajo custodia según datos oficiales

En 2012 murieron 64 personas bajo la custodia de fuerzas y seguridad del Estado. 42 se produjeron en prisiones, siete en dependencias de la Policía Nacional y cinco en dependencias de los Mossos. Saon ocho más de las reconocidas en 2011.

1,85 Tasa de denuncias por cada mil habitantes

La tasa de denuncias de situaciones de tortura o malos tratos ha aumentado desde 2007, cuando se produjeron 1,52 denuncias por cada mil habitantes, hasta la cifra de 1,85 de 2012. El mayor volumen de denuncias se produjo en Melilla: 25,5 y en Ceuta: 7,75.

ROMPER EL SILENCIO EN TORNO A LA TORTURA (artículo de Andrés García Berrio en Diagonal)

Del 2 al 6 de mayo se han desarrollado en Barce­lona una serie de actos públicos contra la tortura, los malos tratos institucionales y la impunidad, con motivo del inicio del juicio contra ocho funcionarios de prisiones acusados de haber cometido torturas a más de 30 presos tras el motín de la prisión de Quatre Camins. Para muchas, dicha situación es una de las más graves vulneraciones de derechos humanos de la historia reciente.

El 2 de mayo realizamos un acto unitario en el que se presentó un manifiesto contra la tortura al cual se adhirieron más de cien entidades de Derechos Humanos, sociales, y vecinales. El acto pretendió ser una representación visual y oral de un manifiesto escrito que clamaba contra el uso de balas de goma por parte de la policía, contra la violencia institucional que se está llevando a cabo contra los movimientos sociales, contra el acoso policial a vendedores del top-manta y trabajadoras sexuales, contra los CIE, contra el régimen FIES en las prisiones y contra toda forma de maltrato institucional. El acto fue un posicionamiento colectivo que convocó a la movilización del día 4 de mayo que contaba con el mismo nombre. El viernes 3 se presentó en rueda de prensa el Informe Anual de 2012 de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura.

Estas “jornadas” tuvieron varios objetivos. Por un lado, generar un espacio unitario de denuncia de las violencias institucionales juntando luchas que en ocasiones caminan demasiado separadas sin escucharse. Asimismo, otro de los objetivos era realizar un posicionamiento colectivo fuerte que invadiera las redes sociales, las paredes, las cuentas de correo, la universidad, los espacios sociales y la calle. Y un tercer objetivo era lograr que se hablara de ello, que trascendiera a nivel social, y que los medios tuvieran que enfocar también allí donde no suelen hacerlo. Una buena parte de los objetivos se consiguieron, quizá otros quedaron lejos. En todo caso, entiendo que fue un paso adelante. Una manera de trabajar conjunta y de romper los silencios que rodean el maltrato y que lo perpetúan. Silencios que vienen de fuera y, en ocasiones, silencios que generamos desde dentro al no buscar con nuestras acciones y discursos romperlos.

En nuestro caminar hemos podido ver cómo ciertas prácticas logran romper el círculo de la impunidad. Lo hemos visto trabajando en prisiones, en el CIE, y en casos como el de Ester Quintana, que perdió un ojo tras el disparo de una bala de goma por parte de un mosso d’Esquadra. Quizá estemos dando los primeros pasos de un fortalecimiento de los movimientos sociales de defensa de los derechos y las libertades. Aquí dejo algunos apuntes de lo que se está intentando construir.

Organizaciones que al visibilizarse aparecen como espacios donde las personas agredidas sienten que pueden acudir. Un trabajo de acompañamiento político, psicosocial y jurídico coordinado. Darle tanta importancia al cuidado y los procesos de resistencia y ‘resiliencia’, como a los de denuncia política y jurídica. Un trabajo activista, pero enraizado, permanente y profesional. Tener presentes los procesos de ‘queme’ colectivo y gestionarlos. Comunicar desde el rigor y, a la vez, desde la cercanía. Lograr que cualquier persona pueda entender lo que se está denunciando, sin poner filtros ideológicos. Buscar que las presas, las agredidas, sus familiares y amigas se sientan cómodas en las organizaciones, las hagan suyas, y sientan que éstas son útiles. Y asumir que si no queremos delegar la prevención y denuncia de situaciones de tortura y malos tratos en las administraciones, nos hemos de dotar de la infraestructura necesaria para poder asumir esta difícil tarea. Esta cuestión es vital para que las organizaciones permanezcan, para que las personas que se dedican a ello no se quemen en meses, y para poder hacer frente a situaciones que ante todo exigen una gran dedicación.

Nadie conquistará las libertades y los derechos por nosotras, y no podremos hacerlo si no es de manera colectiva, común y compartida. La impunidad se reduce cuando rompemos los silencios que la protegen y amparan. Y también cuando respondemos con determinación, rigor y responsabilidad al producirse cada situación de vulneración de derechos humanos. Queda mucho camino por recorrer, pero cada vez más personas compartimos las ganas y la voluntad de recorrerlo.

Aquí se puede consultar en castellano el informe del Comité Europeo para la prevención de la Tortura en su sección para los centros penitenciarios

Aquí puede accederse al documento completo

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